Por Joaquín Cámara

 

Como ya hemos visto en varias ocasiones, tras morir en el plano físico nos dirigimos directamente al plano astral. Una vez que hemos pasado el tiempo necesario en ese importante lugar de transición, ascendemos hasta nuestro verdadero hogar: el mundo espiritual (también llamado plano mental), y allí viviremos durante un periodo de tiempo hasta que, finalmente, reencarnemos de nuevo.

Hasta ahora, siempre hemos hablado de la vida en el mundo espiritual de un modo general: el de las almas con un nivel de desarrollo medio, ya que es lo más frecuente. Sin embargo, a medida que avanzamos en nuestra evolución y desarrollo como seres espirituales, ascendemos de nivel en el mundo espiritual, de manera que nuestras vivencias allí y en nuestras reencarnaciones siguientes serán diferentes. En este artículo vamos a hablar, por primera vez, de cómo es la vida en el mundo espiritual de estas almas más avanzadas. Para comprender bien lo que aquí vamos a explicar, te recomendamos haber leído primero cómo es el funcionamiento del mundo espiritual de un modo completo a través de nuestros artículos o del libro.

 

Los niveles evolutivos del alma

 

Del mismo modo que en nuestra vida física vamos creciendo y evolucionando a nivel interior, como almas también nos desarrollamos y vamos evolucionando a través de cada reencarnación, de cada experiencia en la Tierra y en el resto de planos. Diferentes investigadores han señalado que existen varios niveles de evolución a los que llegamos como almas en el mundo espiritual; aunque es cierto que no debemos ceñirnos a niveles concretos y cerrados (ya que todo es más sutil y solapado) hablar de niveles sí puedes servirnos para verlo de un modo más concreto:

En el primer nivel nos encontraríamos con las almas más jóvenes. Estas almas tienen muy poca experiencia reencarnando y están iniciando su andadura en todos los planos de existencia. En el segundo nivel están las almas que ya han tenido varias vidas y han iniciado su crecimiento y evolución tanto personal (física) como espiritual. Aquí es donde se encuentra la mayor parte de personas actualmente reencarnadas. No son almas expertas pero tampoco son novatas. Tanto en los artículos que hemos publicado anteriormente como en el libro, es de este grupo del que solemos hablar y que más nos refleja a todos. El tercer nivel de evolución (también llamado nivel intermedio) es aquel en el que se encuentran almas ya más avanzadas. Por supuesto, siguen reencarnando en la Tierra, pero su consciencia espiritual está más activa y su vida en el mundo espiritual comienza a ser diferente a la del resto. Es de este grupo del que vamos a hablar en este artículo. Existen más niveles superiores, pero para lo que nos interesa conocer ahora basta con saber la existencia de estos tres primeros.

Cabe también señalar en este punto que el nivel espiritual que tenemos como almas no siempre se ve reflejado en nuestra vida física o en nuestra conducta como seres humanos. Por tanto, el que una persona la percibamos como buena o mala, con más o menos éxito o con mayor o menor conocimiento no tiene por qué mostrar en absoluto su nivel de desarrollo como alma. Es cierto que un alma avanzada suele reflejarse en un ser humano con mayor consciencia social, empatía o serenidad interior, pero esto no siempre sucede así.

 

La vida en el mundo espiritual de las almas de tercer nivel

 

Si has leído los artículos anteriores o el libro, ya conoces cómo es nuestra vida cuando nos encontramos en el mundo espiritual: el trabajo que allí realizamos, la relación con nuestro grupo de almas primario (o familia espiritual) y con los grupos secundarios, los contactos con nuestro Guía espiritual, etc. Sin embargo, a medida que ascendemos de nivel estas relaciones y vivencias cambian.

  • La relación con nuestra familia espiritual comienza a distanciarse, ya que nuestra unión está relacionada con el grado de desarrollo, de modo que si uno de los miembros del grupo avanza con mayor rapidez y asciende de nivel, se aleja progresivamente del grupo en busca de una nueva familia espiritual.
  • Las actividades que realizábamos junto a nuestro grupo primario también se van reduciendo, ya que ahora el alma es más independiente; de hecho, iniciamos actividades en solitario o comenzamos a acercarnos a grupos de almas de mayor evolución para colaborar con ellos.
  • La relación que el alma tenía con su Guía espiritual también cambia. En los niveles inferiores, el Guía era quien se encargaba de ayudar al alma a cumplir sus objetivos, a cuidarla y orientarla. Sin embargo, en este nuevo nivel el alma y su Guía ya no tienen una relación de maestro – aprendiz, sino que se tratan de igual a igual, de ahí que con el tiempo el alma busque un nuevo Guía o Maestro con un mayor grado de evolución.
  • En este nivel de desarrollo, el alma puede comenzar a realizar trabajos diferentes a los que hasta ahora hacía en el mundo espiritual. Uno de los más importantes es el de iniciarse como Guía espiritual de las almas que se encuentran en los niveles inferiores. Para ello, las almas son examinadas cuidadosamente por los Maestros con el fin de asegurarse de que realmente están preparadas para un trabajo tan delicado.
  • Finalmente, las almas que han llegado a este tercer nivel de evolución pasan más tiempo en el mundo espiritual. Aunque siguen reencarnando, lo hacen con menos frecuencia o llevan a cabo reencarnaciones simultáneas (esto es, vivir más de una vida física al mismo tiempo).

Como puedes ver, son muchas las cosas que cambian en el mundo espiritual para aquellas almas que ascienden de nivel. Aunque a nivel físico pueda darnos cierta tristeza el ver que un alma deja a su grupo de almas, desde el mundo espiritual esto se vive con alegría por parte de todos los miembros. Además, esta separación no es definitiva; por un lado, el alma que ha ascendido suele seguir atenta a su anterior familia para ayudarla en su crecimiento y, por otro lado, a medida que el resto de almas del grupo evolucionan y ascienden, vuelven a reunirse y a trabajar juntas de nuevo.

 

Regresión espiritual a un alma en evolución

 

Para poder ver con mayor claridad cómo es este proceso de evolución del alma en el mundo espiritual, me gustaría compartir contigo el extracto de una regresión espiritual que realicé a una paciente (a la que llamaré Manuela) que se encontraba en pleno proceso de ascenso hacia el tercer nivel.

En una vida anterior, la cual sucedió a mediados del siglo XIX, Manuela había vivido como hombre en una isla de Oceanía junto a su esposa e hijo. Allí se dedicaba a la pesca y la caza y tenía una vida bastante plena. Sin embargo, siendo su hijo todavía muy pequeño, su esposa fallece y debe enfrentarse al enorme dolor de esta pérdida y al cuidado en solitario de su hijo. Tras revivir esa vida y morir en ella, esto es lo que Manuela pudo ver:

Joaquín: ¿Qué ves justo tras tu muerte?

 

Manuela: Veo a mi hijo a mis pies. Es un chico sabio… acepta mi muerte, y eso me tranquiliza, me alegra. Me quedo junto a él, quiero asegurarme que está bien, que no está asustado… puedo ver mi cuerpo desde fuera, pero no me sorprende. Estoy tranquilo… aliviado.

 

– Muy bien. Continúa avanzando en esa escena y cuéntame qué sucede.

 

– Veo arriba de mí una luz… blanca… rosada. Es como si fuera un vórtice, un ciclón, pero no es violento, es muy sereno… y voy subiendo sola hacia él. Me siento muy libre, voy flotando… siento que tengo fuerza, mucha energía, puedo manejar mis movimientos fácilmente… Y atravieso la luz.

 

– ¿Qué ves al pasar la luz?

 

– Veo figuras de luz que se acercan… y veo a mi Guía en primer lugar. Es sabia, muy tranquila, y me toma de las manos. Me transmite mucha felicidad y me da la bienvenida… después se acerca mucha gente… me abrazan muy fuerte. Veo a mi padre y me abraza, me da mucha fuerza, mucho amor… y mientras tanto los demás me miran, todos me estaban esperando, están contentos de verme.

 

– ¿Qué sientes en este momento?

 

Siento que pese ser anciano y aunque mi muerte fuera manera natural, me vive antes de tiempo. Me quedaban varias cosas por aprender, pero el cuerpo ya no me respondía… Había tenido un trabajo físico muy duro toda mi vida, y el cuerpo estaba muy cansado, ya no me servía. Pero me han quedado cosas por hacer.

 

– Después de este recibimiento, ¿a dónde vas?

 

– Necesito estar sola y me alejo de todos caminando… flotando. Quiero estar un tiempo sola para descansar y reflexionar [Aquí podemos comenzar a ver cómo se trata de un alma que ya es más independiente y capaz de reflexionar sola, sin la ayuda de su Guía].

 

– Y tras estar este tiempo que pasas tú sola, ¿a dónde vas?

 

– Me están esperando en algún lugar, me dirijo hacia allí. Entro por un túnel de luz blanca, y al fondo hay una sala enorme… es una cúpula de cristal azul con seres de luz… son los Ancianos. [En este momento, el alma de Manuela se encuentra en la sala del Tribunal de Sabios]

 

– ¿Está tu Guía ahí contigo?

 

– No, voy sola. Mi Guía se quedó a la entrada del túnel. [Cuando un alma no tiene este grado de evolución, el Guía suele acompañarla a este lugar, no la deja sola en ningún momento. Pero el alma de Manuela es ya independiente y no necesita esta ayuda].

 

– Cuéntame qué va sucediendo en esa sala con los Ancianos.

 

– Hay tres Ancianos. Pero hay alguien más… no sé quién es… es alguien que está por encima de todos los que estamos aquí. No es una figura como los demás… es una Presencia. Y me siento frente a los tres Ancianos. Yo los conozco. Sé que están en un nivel muy elevado, pero yo conozco a estos tres seres.

 

– ¿De qué los conoces?

 

– Los conozco en mi actual vida. No son humanos. Pero yo me conecto con ellos aquí en mi vida física de ahora. Ellos me cuidan en esta vida, me aconsejan, me guían. Los conozco.

 

– ¿Y qué te dicen en esa sala?

 

– Están conformes con que me haya venido ya, con que haya terminado mi vida en la Tierra… pero me explican que tengo que volver rápidamente porque quedaron asuntos pendientes. [Aquí podemos ver con mayor claridad que estamos ante un alma de tercer nivel. Pese a haber muerto de manera natural en su anterior vida, los Ancianos le recuerdan que tiene que volver pronto para terminar asuntos pendientes. Cuando un alma tiene un menor nivel de evolución, siempre la dejan quedarse en el mundo espiritual un largo periodo de tiempo; pero a medida que evolucionamos, nuestra alma tiene prisa por ir terminando los aprendizajes].

 

– ¿Qué te quedó pendiente por aprender?

 

– Tengo que aprender a disfrutar… tengo que enseñar, guiar, ayudar… en la vida que acabo de terminar no me dio tiempo a hacer todo esto. Lo empecé… pero me quedé a medias. Uno de los Ancianos, el de la izquierda, lleva una especie de collar en el cuello con una figura verde turquesa… no sé qué significa… pero es el más sabio. [Una de las cosas que suelen pedírseles a las almas en este grado de evolución es precisamente esto que le piden a Manuela: disfrutar de la experiencia en la Tierra y ayudar y guiar a otros seres humanos en su desarrollo].

 

– ¿Y qué sucede ahora en esta sala?

 

– Han analizado mi última vida en la Tierra. Ahora estamos hablando de ello. No me juzgan, me explican lo que necesito aprender. Yo estoy de acuerdo con todo lo que me están diciendo.

 

– ¿Qué más te han dicho?

 

– Que elegí mal el cuerpo y la mente de ese cuerpo [lo expresa con cierto enfado]. Era alguien que se dejaba vencer… le faltaba fortaleza.

 

– Pero el cuerpo y la mente los elegiste tú con su ayuda, ¿no?

 

– Sí, pero yo podía elegir libremente lo que creía que más me iba a servir. Y elegí ese… ahora entiendo que necesitaba una mente más fuerte, pero también sé que esto ha formado parte de mi aprendizaje… [Cuando un alma tiene menos nivel de evolución, el proceso mediante el que selecciona el cuerpo y la mente está más dirigido por los Sabios; sin embargo, el alma de Manuela ya tenía una mayor independencia y por tanto una mayor capacidad de decisión por sí misma].

 

– ¿Y qué pasa a continuación en esa sala, tras haber analizado tu vida?

 

– Los siento a todos muy cerca… estamos muy conectados… incluso con la Presencia… es maravilloso todo lo que estoy sintiendo, no lo puedo explicar. Me gustaría quedarme aquí, pero me dicen que no, que tengo que volver.

 

– ¿Vais entonces a decidir ahí mismo cómo será tu siguiente vida en la Tierra?

 

– No… eso lo haremos en otro momento.

 

– Muy bien. Tras acabar esa reunión, ¿a dónde te diriges?

 

– Me aparto de los ancianos y me quedo aquí sola, en esta misma cúpula. Ellos también están aquí, pero ya no están conmigo, los veo a lo lejos. No quiero irme todavía de aquí. No quiero volver a la Tierra.

 

– Es normal que no quieras irte. Ese es nuestro verdadero hogar y ahí estamos muy bien. Poco a poco irás asimilando el tener que encarnar de nuevo, ya lo verás.

 

– Sí…

 

– Avanza en la escena hacia el siguiente lugar al que te diriges. ¿Vas a reencontrarte con tu grupo de almas en algún momento?

 

– No… no me voy a reunir con ellos. Ahora lo que quiero es estar sola, no me apetece ir con mi grupo de almas. Siento que no… que no hay entendimiento con ellos… estamos ya en diferentes niveles de evolución. No es un sentimiento malo, los quiero mucho y ellos a mí… pero ese ya no es mi grupo.

 

– ¿Te entristece dejar a tu grupo de almas?

 

– No… no me entristece, todos lo entendemos todos.

 

– ¿Y tu Guía? ¿Vas a reencontrarte con él?

 

– Tampoco… lo quiero mucho, ha sido mi Guía durante mucho tiempo, pero ya no lo es. Ahora somos iguales… somos compañeros… él también lo sabe. Sé que estoy evolucionando, estoy cambiando de nivel… y cuando termine este ascenso tendré un nuevo Guía y un nuevo grupo de almas… diferentes…

En este fragmento de regresión, hemos podido ver de una manera muy clara cómo es y cómo se experimenta este proceso de ascenso espiritual. Justo en el momento en el que estaba, aún no se le había asignado un nuevo grupo ni un nuevo Guía, era necesario que encarnara pronto en otra vida física para poder acabar este proceso. Y así fue. Durante el resto de la regresión, Manuela pudo ver cómo seleccionaba su siguiente vida en la Tierra y reencarnó muy rápidamente a otra vida que no es la suya actual, sino una anterior.


Tal y como hemos visto a lo largo de este artículo, nuestra vida en el mundo espiritual va cambiando a medida que progresamos como almas por los diferentes niveles. Con el tiempo, llegará un momento en el que alma alcanza el último nivel en el plano mental, por lo que podrá elevarse hacia los planos más superiores.

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