Por Joaquín Cámara

 

Posiblemente, la culpa sea una de las emociones más destructoras y disfuncionales con las que podemos encontrarnos a lo largo de nuestra vida. Cuando la sentimos en nuestro interior, consigue rápidamente generarnos un profundo dolor, frustración y parálisis vital, mientras nos recrea en situaciones pasadas sobre las que ya no tenemos nada que hacer. En este artículo abordaremos superficialmente algunas de las claves más importantes para entender la culpabilidad y el modo en que puedes dejarla marchar.

Una de las causas del gran poder que tiene la culpa en nosotros es que nunca no paramos a observarla. Nunca cuestionamos nuestra culpa. La asumimos, nos resignamos y tratamos de seguir adelante con esa carga. Y de este modo, la culpa nunca termina de irse, es más, a esa culpa le iremos añadiendo más culpas procedentes de nuevas situaciones.

La culpa no es una emoción primaria, como lo pueden ser la ira, la sorpresa o la tristeza. Si tienes animales, observarás como ellos no sienten culpa. La culpa es una emoción social, lo que significa que es la sociedad la que ha introducido este concepto que nosotros hemos dado por válido y real, pero que no lo es. Entiendo que si en este momento tienes una fuerte culpabilidad en tu interior, estas palabras no te ayuden a resolverlo, pero es necesario que entiendas esto antes de continuar: la sociedad creó la culpa, y tú te la creíste. Veamos ahora cómo funciona esta emoción tan frecuente y de qué modo podemos trabajar con ella.

 

La sociedad y la culpa

La sociedad, ese ente abstracto del que todos participamos inconscientemente, es una de las principales responsables de tu sentimiento de culpabilidad. A lo largo de tu vida, si te fijas, la sociedad te ha marcado cómo debes ser en todos los ámbitos (como padre, hijo, trabajador, pareja, amante, en tu aspecto físico, tu intelectualidad, etc.). Ella ha puesto los criterios que tú debes seguir para ser una persona válida. Tú, sin darte cuenta, has ido aceptando todos esos criterios externos, sin embargo con facilidad se han ido incumpliendo, ya que esos criterios son en su mayoría tan exigentes, abstractos y volátiles que nadie es capaz de conseguirlos. La brecha, entonces, entre lo que tú eres en este momento y lo que crees que deberías ser es tan grande que produce ansiedad, estrés y una gran culpabilidad. Esta es la primera trampa: la sociedad te exige algo que es prácticamente imposible alcanzar. En la sociedad de consumo en la que vivimos, tener personas infelices, culpables es fundamental para su buen desarrollo capitalista y religioso.

 

El ego y la identificación con el pensamiento

Desde muy pequeño, la sociedad (primero los padres, luego los profesores y compañeros y finalmente los medios de comunicación y el entorno general) han ido introduciendo en ti pensamientos, ideas. Te decían cómo debías ser, qué caminos debías tomar, e incluso el modo en el que debías enfrentarte a la vida. Aunque al principio esos pensamientos provenían del exterior, poco a poco te fuiste identificando con ellos, de modo que pasaron a ser interiores. Cuando te identificas con tus pensamientos, con la voz constante de tu cabeza, generas el Ego: una imagen falsa de ti mismo y del exterior. Un filtro con el que interpretar la realidad, que al estar filtrada por el ego, deja de ser real. Llegado a este punto, tú ya no eres real, sino que vives a través de la imagen que te has creado de ti mismo y del entorno, vives a través de tu Ego. Tu mente, tu pensamiento, toma el control de tu vida. Lo que iba a ser una herramienta útil (el pensamiento), pasa a poseer a su dueño.

 

Los tiempos del Ego

Hemos visto como cuando te identificas con la voz de tu cabeza, con tu pensamiento, generas al Ego (tu falso Yo) y vives a través de él. Pero el Ego es falso, es un producto mental. Al ser falso, sólo puede vivir en dos tiempos que también sean falsos: el pasado y el futuro. Si observas tus pensamientos por unos minutos, te darás cuenta de que constantemente se están yendo a estos dos tiempos mentales. Nunca están Aquí, ya que el ego no puede vivir en el presente, porque ese tiempo sí es real. Cuando tu pensamiento, tu Ego, se proyecta hacia el futuro genera estados de ansiedad, estrés y expectativas; cuando se marcha al pasado, produce tristeza, depresión o culpabilidad. En muchas ocasiones, el Ego va al pasado y al futuro casi al mismo tiempo: se marcha al pasado y desde ahí te predice el futuro, convenciéndote de que lo hiciste mal en muchas ocasiones pasadas y que, por tanto, lo seguirás haciendo mal en el futuro. Esto es muy frecuente en las personas con adicciones; tras una recaída, el bucle temporal del ego se pone en marcha produciendo culpabilidad y una profunda sensación de incapacidad para el futuro.

 

El pasado y la culpa

Cuando tu Ego se proyecta hacia el pasado suele generar tristeza, depresión, añoranza o culpabilidad. Esto sucede porque el ego es incapaz de observar las cosas como son; él siempre te llevará al pasado mediante el juicio, el apego y la resistencia, sus tres formas de actuar.

Si en estos momentos sientes culpabilidad, presenta atención. Observa en qué tiempo está tu pensamiento y verás que se ha ido al pasado. Ahora observa de qué modo está actuando: está juzgando lo que hiciste o no hiciste en ese pasado (juicio) y, sobretodo, se está resistiendo a que eso fuera así (resistencia). Te mantiene apegado a ese pensamiento, rumiándolo una y otra vez. Y tú, que has creído que eres tu pensamiento, tu Ego, no lo cuestionas. Esa inconsciencia te mantiene atado al pasado.

Si podemos salir durante unos segundos de la mente egótica, de ese filtro del Ego con el que estás revisando tu pasado, llega a nosotros una comprensión real. En el pasado, hiciste lo que supiste, lo que pudiste o lo que quisiste. Eso fue así. Y terminó. El pasado ya no existe, de modo que no hay nada que podamos hacer para cambiar las cosas, y tampoco nos hace falta.

“Si hubiera estudiado, ahora podría tener un mejor trabajo”; “si hubiera estado más atenta no habría sucedido aquello”; “si le hubiera dicho que sí”; “no valoré lo que tenía”. Tu Ego te culpa por haber hecho o no haber hecho algo en el pasado, donde hiciste lo que pudiste con lo que sabías, o lo que quisiste en aquel momento con lo que tenías. La locura de esto es que tu Ego trata de resolver algo que ya no existe. Que ya no es.

 

Tú no eres culpable

Es tu identificación con el pensamiento, tu Ego, lo que te mantiene atado al pasado y a la culpabilidad. Casi puedo escucharte decir: “¡No es verdad! ¡Lo que me hace sentir culpable es aquello que hice y que todavía me duele!”. Pero esto no lo dices tú, lo dice tu Ego al que todavía le estás haciendo caso. Aquello que hiciste ya lo hiciste, ya no es; y te sigue doliendo ahora porque lo mantienes en el pensamiento al resistirte a aceptarlo. Pero lo que tú eres realmente, lo que está debajo de esa capa de Ego que te has puesto, no es culpable de nada; por eso no necesita ni siquiera el perdón.

 

La Rendición: liberándonos de la culpa

Lo que te hace sentir culpable es tu negación a aceptar lo que fue, tu resistencia. Haz la prueba. Sólo durante unos minutos, acepta plenamente que aquello fue como fue. No hablo de resignación, sino de aceptación. Acéptalo plenamente, sin juicio. Lo hiciste, y ya está. No significa que te guste o que lo justifiques; no significa que vaya a pasar de nuevo. Sencillamente lo aceptas plenamente: eso fue así. Entiendo que es necesario profundizar más en esto, pero me gustaría que te quedases con la idea general. A lo largo del tiempo, he podido observar en mis pacientes el cambio que se produce cuando aceptas plenamente lo que fue, dejando de luchar contra ello y logrando de este modo la disolución de la culpa. Es el poder de la Rendición, que te conecta con tu Yo real, el que está escondido debajo de las capas del Ego.

Artículos anteriores

Respuestas sobre la Vida tras la muerte (2ªparte)

Por Joaquín Cámara   Una parte fundamental del trabajo que realizamos desde la Comunidad de Círculo de Búsqueda y Triom Psicoterapia es la de divulgar el funcionamiento de la Postvida. Para ello, publicamos artículos temáticos especializados y realizamos...

leer más

Respuestas sobre la vida tras la muerte (1ªparte)

Por Joaquín Cámara   Gran parte del trabajo que realizamos desde la Comunidad de Círculo de Búsqueda y Triom Psicoterapia es la de divulgar el funcionamiento de la vida tras la muerte física (Postvida). Para ello, publicamos artículos temáticos especializados y...

leer más

El camino de la Rendición

Por Joaquín Cámara   Te propongo que hagamos juntos, en este momento, un sencillo ejercicio. Coge una hoja y un bolígrafo y escribe qué te está creando infelicidad en tu vida; cuando lo hayas terminado, continúa leyendo. ∼ Observa lo que has escrito en tu hoja....

leer más

La obsesión espiritual

Por Joaquín Cámara   El tema de la obsesión o la posesión espiritual es un asunto complejo de tratar. Por un lado, las perspectivas psicológicas convencionales lo siguen manteniendo relegado ante la incapacidad de investigarlo desde el método científico o por el...

leer más

¿Por qué sufrimos?

Por Joaquín Cámara ¿Por qué sufrimos? Esta es una pregunta básica y habitual que todos nos hemos planteado en algún momento de nuestra vida. En muchas ocasiones, conseguimos llegar a la causa superficial de nuestro sufrimiento, de tal manera que podemos detectar que...

leer más

El duelo tras la pérdida de un ser querido

Por Joaquín Cámara   El duelo por muerte es el proceso psicológico que se inicia tras la pérdida de un ser querido. Justo en el momento en el que muere, nuestro mundo se para, la atención deja de estar en el exterior y mira hacia dentro, y todo se oscurece, todo se...

leer más

¿Dónde van las personas que se suicidan?

Por Joaquín Cámara   Uno de los temas que más dudas suscitan en torno a la postvida es el del suicidio: ¿dónde van las personas que se suicidan? ¿Atraviesan los mismos lugares espirituales que aquellos que mueren de manera natural? En este artículo hablaremos en...

leer más

¿Dónde van los animales cuando mueren?

Por Joaquín Cámara   Una de las preguntas que más nos plantean últimamente es si los animales tienen alma y, si es así, a dónde van cuando mueren. En el artículo que os presentamos a continuación tratamos de aclarar estas dudas del modo más sencillo posible. La...

leer más

Si continuas utilizando este sitio, aceptas el uso de las cookies. Más información

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar